<<Soy Valentín Franco, tengo 22 años y soy de Jacobacci. Me crie entre el pueblo y el campo Yuquiche, y desde chico fui muy curioso, de esos que preguntan todo. Tuve la suerte de cruzarme en la ESRN 6 con profesores que, en vez de cansarse de mis preguntas, me hicieron sentir que valían la pena. Un profe de historia que nos contaba la evolución como si fuera una aventura, una profe de física que me dejó pasar al frente a intentar explicar la gravedad aunque nadie entendiera nada. Ahí descubrí que me encantaba entender el mundo.>> Así comienza Valentín a contarnos de su pasión por la ciencia, lo que le llevó a tener un emprendimiento que, además, obtuvo un importante reconocimiento en el país.
<<Cuando aprendía algo, necesitaba contarlo. Primero se lo contaba a mis viejos, hasta que los cansé. Entonces, a los 15 años, abrí una cuenta de Instagram para compartir ciencia y la llamé La Ciencia Dice. Publicaba todos los días aunque casi no me seguía nadie. Con el tiempo eso fue creciendo, y hoy la cuenta tiene más de seis millones de seguidores y es una de las cuentas independientes de divulgación científica más grandes del mundo.>>

<<En agosto de este año me recibí de Ingeniero en Computación en La Plata. Hoy me dedico a dos cosas que se parecen más de lo que parece. Por un lado, comunicar ciencia. Por el otro, crear tecnología, aplicaciones y software. Las dos nacen de lo mismo, de la curiosidad y las ganas de compartir lo que aprendo.>>
<<Sinapxis nació como un trabajo para una materia de cuarto año, Economía, que daba Aníbal Cueto, un contador que no se conformaba con que estudiáramos teoría. Quería que armáramos un emprendimiento de verdad. Con Bauti, mi amigo desde el curso de ingreso, empezamos a buscar un problema, y nos dimos cuenta de que lo teníamos en la mano, el celular.>>
<<Todos sentimos que nos cuesta cada vez más concentrarnos, y eso no es casualidad. El cerebro cambia según lo que hacemos. Si pasamos horas mirando videos cortos, se vuelve muy bueno en distraerse. Pero esa misma capacidad de cambiar (neuroplasticidad) también juega a favor, porque si lo entrenamos, se fortalece. Así pensamos Sinapxis, una app con desafíos cortos de lógica, memoria y concentración, para que unos minutos por día el celular sirva para entrenar la mente y no solo para distraernos.>>
<<El profe nos recomendó presentarlo en Usina Ideas, la incubadora de la UNLP. Lo fuimos estirando semanas, y al final mandé el formulario el último día, en diez minutos. La entrevista nos salió tan mal que cuando salimos le dije a Bauti que eso no era para nosotros. Pero nos aceptaron. Y esos meses que siguieron en Usina nos cambiaron la forma de pensar el proyecto y nos abrieron muchísimas puertas.>>
<<Con Sinapxis gané el Premio Joven Emprendedor Rionegrino 2025. Cuando vine a Jacobacci les escribí una carta a mis profesores, a los que me habían encendido la curiosidad, y se la leí. Les conté que todo lo que había hecho dependía de un hilo muy finito, y que ellos habían sido parte de ese hilo. Fue uno de los momentos más lindos que viví.>>
<<Este año la app salió en las tiendas (appstore y playstore), y en septiembre, en Mendoza, gané el reconocimiento al espíritu emprendedor, con la distinción del Emprendedor del Año 2026, en el certamen nacional de CAME Joven. La mitad de ese premio se definía con el voto del público, y Jacobacci se movilizó muchísimo para acompañarme.>>
<<Mi trabajo tiene dos partes. La primera es comunicar. En La Ciencia Dice elijo un tema, lo investigo y busco la forma de contarlo para que cualquiera se enganche, sepa o no sepa de ciencia. El desafío nunca es solo explicar, es emocionar, lograr que alguien que estaba pasando de largo se frene y sienta lo mismo que sentí yo cuando lo aprendí.>>
<<La segunda parte es desarrollar softwares. Hoy trabajo en Geolume, un programa para geólogos que reúne en un solo lugar un trabajo que antes estaba repartido entre varias herramientas distintas. Y junto con mi mamá hicimos Punto Río Negro, una aplicación para la provincia que muestra a los productores y emprendedores rionegrinos, para que cualquiera pueda encontrarlos y conocer lo que hacen.>>

<<Y cada tanto me toca volver al lugar donde empezó todo. El 7 de octubre di una charla en la Expo Educativa de la ESRN 6, en una sección donde el colegio invita a ex alumnos a contar lo que hacen. Estuvimos casi una hora en el laboratorio, con los chicos de quinto, alumnos de Pilcaniyeu y del CET y gente del pueblo. Hablamos de cómo funciona nuestro cerebro y cómo funciona la inteligencia artificial.>>
<<Este año, con Bauti, decidimos poner todo en pausa para terminar la carrera. Fueron materias muy exigentes, pero lo logramos y nos recibimos los dos el mismo día. Ahora es momento de hacer crecer todo lo que veníamos construyendo. Con Geolume estamos muy cerca de salir al mercado. Con Sinapxis, ahora que la app ya está en las tiendas y la está usando gente real, queremos que sea cada vez más completa, y el próximo paso es sumarle un juego nuevo para que el entrenamiento no se vuelva repetitivo y siga siendo un desafío. Y con Punto Río Negro ya hicimos la presentación final, así que ahora empieza otro trabajo distinto, el de la comunicación, pensar cómo hacer para que la app llegue a la gente y a los productores.>>
<<Lo que más ganas me da es empezar a crear contenido con mi propia cara. Durante años hablé de ciencia desde La Ciencia Dice, casi sin mostrarme. Ahora quiero contar en primera persona las cosas curiosas que aprendo y lo que pienso, y volver a hacer lo que más disfruto, que es transmitir, en mi cuenta nueva @soyvalenfranco.>>
<<Creo que lo más importante que puedo aportar es mostrar que desde Jacobacci, o desde cualquier pueblo, se pueden lograr cosas grandes. Cuando uno crece lejos de las ciudades a veces siente que ciertas cosas no son para uno. Por eso me gusta tanto volver al colegio a charlar con los chicos que están por irse a estudiar. En septiembre estuve con los de quinto contándoles lo que a mí me hubiera gustado saber en ese banco, que hay becas y residencias, que da igual en qué universidad estudien mientras se formen, y que ya tienen con qué.>>
<<Por otro lado y desde lo que estudié, creo que la tecnología puede ayudar mucho a potenciar a los emprendedores de la zona. Con Punto Río Negro vi lo que significa que alguien que produce algo con sus manos pueda ser encontrado por más personas. Me encantaría que ese tipo de herramientas también estén al servicio de la gente del pueblo.>>
<<No tengo todas las respuestas, y seguro hay muchos en Jacobacci que conocen mejor que yo lo que hace falta, pero tengo muchas ganas de que lo que aprendí vuelva al lugar donde empezó todo!>>
<<La IA es una herramienta enorme y la uso todos los días, para programar, para investigar y para automatizar tareas que antes me llevaban horas. Pero justamente sobre esto fue la charla de la Expo, porque creo que hay algo que vale la pena entender antes de usarla, y es que la IA te puede hacer la tarea o te puede hacer el cerebro, y eso depende de cómo la uses. Para explicarlo, en la charla puse en la pantalla una frase cortada, “En Jacobacci, el viento…”, y le pedí a la gente que la completara. Cada uno fue diciendo cómo seguía, y les mostré que eso mismo, adivinar cuál es la palabra que viene, es lo que hace una inteligencia artificial. Lo interesante es que aprende de una manera muy parecida a nuestro cerebro, equivocándose y ajustando una y otra vez, hasta que acierta.>>
<<Nuestro cerebro también aprende así, con esfuerzo, y ahí está la clave. Si ese esfuerzo lo hace la IA por nosotros, el que aprende no somos nosotros. Hay estudios con estudiantes que lo muestran muy claro, los que usaban la IA para que les resolviera todo después rendían peor sin ella, mientras que los que la usaban como un tutor que les daba pistas no perdían nada. Por eso a los chicos les dejé un consejo, pedirle a la IA que les pregunte en lugar de que les responda. En mi trabajo me pasa lo mismo. La IA me permite hacer mucho más, pero las ideas, las decisiones y las ganas de contar algo tienen que seguir saliendo de uno.>>
<<Quiero darle las gracias a Jacobacci. Lo que pasó con el premio en Mendoza no lo logré solo. Detrás estuvo un pueblo entero que votó, compartió y me hizo sentir acompañado, aun estando tan lejos. Ese apoyo me hizo pensar en cuántas veces una palabra a tiempo cambia el rumbo de alguien. A mí me pasó al principio de La Ciencia Dice. Publicaba todos los días, casi nadie lo veía, y un día anuncié que iba a dejar. Ahí me escribió alguien que me seguía y que yo no conocía para contarme que disfrutaba lo que compartía, y ese mensaje me dio el empujón para no abandonar. Por eso me quedo con una pregunta, y se la dejo a cada uno. ¿Hay alguien haciendo algo valioso que todavía no sabe que ustedes lo ven? Díganselo. Porque quizás ustedes estén viendo un comienzo donde esa persona está viendo un final. Gracias!>>
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