Sabrina Díaz nació y se crió en Ingeniero Jacobacci. A los 17 años se fue a Viedma para estudiar la carrera de Kinesiología y Fisiatría en la Universidad Nacional de Río Negro.
<<Una vez recibida, decidí volver a mi pueblo para ejercer mi profesión y aportar desde mi lugar al cuidado de la salud de la comunidad. Además de trabajar en el consultorio continúo formándome, hoy estudio el posgrado en Osteopatía en la ciudad de Neuquén, porque creo que la salud evoluciona constantemente y es importante brindar una atención actualizada, integral y personalizada.>>

<<La verdad es que al principio no tenía del todo claro qué quería estudiar. Lo que sí sabía era que siempre me gustó hacer actividad física y que el movimiento fue una parte importante de mi vida. Cuando conocí la carrera de Kinesiología sentí que unía esas dos cosas que me motivaban: el movimiento y la posibilidad de ayudar a las personas. Me pareció una profesión muy humana, que permite acompañar a los pacientes en su recuperación y mejorar su calidad de vida. Por eso la elegí, y hoy puedo decir que fue una de las mejores decisiones que tomé.>>
<<En la mayoría de los casos, las personas llegan al kinesiólogo con una derivación médica, sobre todo cuando trabajan con una obra social o después de una lesión o una cirugía. Pero también muchas personas consultan de manera particular porque tienen dolor, molestias o quieren prevenir lesiones. En esos casos, el kinesiólogo realiza una evaluación y, si es necesario, también puede indicar la consulta con otro profesional para trabajar en conjunto.>>
<<Un consejo que siempre me gusta dar es que no dejemos de movernos. No hace falta hacer grandes esfuerzos ni deportes de alto rendimiento; lo importante es encontrar una actividad que nos guste y mantenerla en el tiempo. Caminar, andar en bicicleta, bailar, hacer gimnasia o cualquier movimiento que disfrutemos puede mejorar nuestra salud física, nuestro ánimo y nuestra calidad de vida. El cuerpo está hecho para moverse, y cuanto más lo cuidemos hoy, mejor vamos a vivir mañana.>>
<<Además de mantenernos en movimiento, hay algo que muchas veces dejamos de lado y es el trabajo de la fuerza muscular. Es importante fortalecer los músculos a cualquier edad, no solo cuando somos jóvenes o hacemos deporte. Con el paso del tiempo, si no usamos nuestros músculos, vamos perdiendo fuerza y masa muscular. Esa pérdida puede favorecer la aparición de dolores, lesiones y dificultades para realizar actividades cotidianas.>>
<<Por eso, uno de los mejores hábitos que podemos incorporar es hacer ejercicios de fortalecimiento, siempre adaptados a la edad, a las posibilidades y, de ser posible, guiados por un profesional. Fortalecer nuestros músculos no solo ayuda a prevenir lesiones, sino que también mejora el equilibrio, la movilidad, la autonomía y, en definitiva, la calidad de vida.>>
<<Para cerrar, me gustaría dejarle un mensaje a toda la comunidad: escuchen a su cuerpo. Muchas veces nos acostumbramos al dolor y pensamos que es normal, pero el dolor es una señal de que algo necesita atención. No dejen de disfrutar las cosas simples de la vida, caminar, jugar con sus hijos o nietos, hacer deporte, trabajar o compartir un momento con quienes quieren, por un dolor o una lesión. Hay que ocuparse, consultar y tratarlo a tiempo para poder seguir viviendo con libertad, sin que el dolor condicione nuestro día a día.>>
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