El desafío urgente de los perros sueltos en nuestra comunidad

Caminar por un pueblo debería ser un acto de tranquilidad cotidiana. Sin embargo, para muchos vecinos, salir a hacer un mandado, ir al trabajo o pasear con los chicos se ha convertido en una carrera de obstáculos y tensión. La presencia constante de perros sueltos en la vía pública (muchos de ellos con dueños, pero sin la debida custodia) genera un malestar creciente y, lo que es más grave, un riesgo real de mordeduras y accidentes, que de hecho ocurren.

Mi derecho a tener una mascota termina donde empieza el derecho de mi vecino a caminar por la calle sin miedo. No todas las personas se sienten cómodas con los perros; para un niño, un adulto mayor o alguien con movilidad reducida, un perro suelto en la vereda puede representar una verdadera amenaza.

Tener un animal no es un derecho absoluto sin obligaciones. Implica asegurar su bienestar dentro de los límites de nuestra propiedad. El “dejarlo salir a dar una vuelta solo” es, en realidad, una forma de abandono temporal. Prevenir accidentes, mordeduras o la propagación de enfermedades es cuidar de los nuestros. Una comunidad fuerte es aquella donde sus miembros se protegen mutuamente.

La mayor parte de los perros que vemos en la calle tienen un hogar. La primera gran solución empieza en casa: límites claros: mantener a las mascotas dentro del predio familiar (patios cerrados, rejas o alambrados en condiciones) y sino….abstenerse.

Salir siempre con collar, correa y, si el animal es de gran porte o reactivo, bozal está hasta legislado localmente. El uso de collares con chapitas de identificación facilita el regreso a casa si el animal se escapa accidentalmente, evitando que pase días deambulando.

Campañas de educación vial y ambiental: charlas en escuelas y centros comunitarios sobre lo que implica el cuidado de una mascota y de los transeúntes. Asesoramiento: brindar herramientas a los vecinos sobre comportamiento canino para evitar que los perros se vuelvan territoriales en las veredas, son algunas de las posibles soluciones, si todos nos involucramos.

“El perro no elige estar en la calle, no entiende de veredas ni de límites catastrales. Su conducta es el reflejo de las decisiones de sus humanos. Cuidar de ellos es, también, cuidar de nuestros vecinos”.

Un porcentaje altísimo de los accidentes de motos y bicicletas en nuestro pueblo se producen al intentar esquivar un canino que cruza imprevistamente o que persigue activamente a los vehículos.

El marco de la tenencia responsable, La ley nacional y la mayoría de las ordenanzas municipales de nuestro país definen con claridad que el propietario es civil y penalmente responsable por los daños físicos y materiales que causen a su animal y viceversa. El abandono temporal en la vía pública vulnera también las leyes de protección contra el maltrato animal, ya que el perro en la calle sufre frío, hambre, maltrato y enfermedades.

Para pasar de la preocupación a la solución, proponemos sugerencias donde se involucre la comunidad toda: el municipio puede reforzar la implementación de un Censo e Identificación Obligatoria para conocer la población canina. Un Registro Único de Mascotas: incentivar a los vecinos a colocar collares con chapitas identificatorias para distinguir rápidamente a un perro con dueño de uno comunitario. Reforzar también las campañas de castración. Establecer multas claras y progresivas para los propietarios cuyos animales sean encontrados sueltos en la vía pública sin supervisión. Los fondos recaudados por estas multas podrían estar destinados exclusivamente a financiar las campañas de castración. Los vecinos: concientizarse de la responsabilidad que implica traer un animalito a nuestra casa, en TODOS los sentidos (limpiar lo que ensucian en las veredas también está contemplado)

Abordar la problemática de los perros sueltos no requiere de medidas violentas ni perreras obsoletas; requiere decisión política de las autoridades y madurez ciudadana, sobre todo. Al fundamentar nuestras demandas en la salud y la seguridad de todos, no estamos atacando a los animales, sino protegiéndolos a ellos y garantizando nuestro derecho fundamental a transitar en paz ya que no todos andamos en auto, habemos muchísimos transeúntes que diariamente sufrimos esta realidad. Entre todos podremos solucionarlo!!!!!! Si deseamos un cambio debemos comenzar por pequeñas obras en nosotros mismos.

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