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Transformar las baterías de litio en insumos para el campo

Esta es la génesis del proyecto: “Litio Circular. Recuperación de litio y otros metales de alta demanda provenientes de baterías gastadas, empleando materiales provenientes de la biomasa”, cuyo objetivo es rescatar los minerales presentes en las baterías de litio, para devolverlos al suelo en forma de nutrientes.

La iniciativa comenzó a gestarse en 2023, cuando el CONICET otorgó una beca de doctorado para que el licenciado en Química Ignacio Argento iniciara su tesis -supervisada por Negri- sobre la recuperación de litio a partir de baterías agotadas. El investigador principal del Conicet Ricardo Negri obtuvo el premio a la Innovación Franco Argentina 2026. La distinción, que es impulsada desde hace diez años por la Embajada de Francia, el CONICET, el Institut français d’Argentine (IFA) y la empresa Total Energies, consiste en la suma de 12.000 euros y un viaje a Francia para visitar centros de investigación y empresas.

Ambos trabajan en Instituto de Química, Física de Materiales, Medio Ambiente y Energía (INQUIMAE), que funciona en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, y se basaron en investigaciones previas realizadas para la industria petrolera y farmacéutica, en las que lograron aislar distintos componentes usando biopolímeros de origen vegetal.

El desarrollo aborda el reciclaje desde un enfoque de economía circular. Primero se separan las baterías por módulos, aislándolas eléctricamente para evitar explosiones y accidentes. Aquellas baterías que tienen una baja carga pero aún funcionan, pueden tener una segunda vida impulsando bicicletas, monopatines y sillas de ruedas eléctricas. Las baterías que no pueden reutilizarse se desarman para extraer los metales mediante un proceso químico, generando un líquido (lixiviado) con múltiples componentes disueltos que deben ser separados de forma selectiva. En lugar de emplear insumos sintéticos para aislar y encapsular los distintos minerales y componentes, los científicos del INQUIMAE utilizan polímeros biodegradables derivados de desechos biológicos, como cáscaras de cítricos y caparazones de langostinos. A través de estos biopolímeros combinados con aditivos específicos, capturan selectivamente el litio, el cobalto y el níquel para “envolverlos” en diminutas esferas del tamaño de una lenteja. De este modo, los minerales, que mezclados y en gran volumen resultan contaminantes, si son aislados en dosis pequeñas, se convierten en nutrientes para las plantas y el suelo.

Esta presentación en biocápsulas resuelve el peligro de dispersión: “Si los minerales se pulverizaran directamente sobre el campo, podrían resultar tóxicos. En cambio, las cápsulas de biopolímeros permiten dosificar y liberar los micronutrientes de manera lenta, precisa y controlada en el suelo, aportando valor agregado y nutrición vegetal sin riesgos de contaminación”, asegura Negri a   iProfesional (fuente de esta noticia)

“El proceso desde el desarme de las baterías hasta el encapsulado de sus componentes está puesto a punto en escala piloto y listo para ser escalado. Nos faltaría, para la etapa final, que es la aplicación de las microcápsulas de nutrientes al suelo, desarrollar una máquina que pueda hacerlo con precisión”, dice Negri.

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