Pablo Lara, nació en la ciudad de San Carlos de Bariloche, allí se crio y estudió diseño gráfico y música y nos contó acerca de sus comienzos, sus obras y su amor por la música.
<<Estudié guitarra con el maestro Gabriel Ríos, quien me ayudó a iniciar en el hermoso camino de la música, las partituras, la composición y los conciertos en vivo. El estilo patagónico siempre se hizo presente en los paisajes barilochenses rodeados de lagos y montañas. Luego cerca de los 22 años me mudé a Buenos Aires, al barrio de Núñez, donde compartí más de 7 años con mi hermano mayor. Allí continué aprendiendo otros instrumentos y me animé a comenzar mi propia obra, con mi disco debut “Colores Disonantes”. Grababa todos los instrumentos en mi propia habitación y luego salía a tocar mis canciones por pequeños restaurantes y espacios culturales. La influencia de la música porteña, el tango y el blues fueron muy importantes en esa etapa>>
<<Luego sentí la necesidad de volver al sur, a los paisajes de la hermosa Patagonia, a las raíces. Tuve la suerte de conocer en ese momento a mi pareja, con quien comenzamos a construir una hermosa historia aquí en Jacobacci, donde luego nació mi hijo. Hoy me siento un jacobaccino por adopción, y cada día me siento feliz de que esta comunidad me haya aceptado con tanto cariño y haber podido desarrollar mis raíces aquí>>
<<En mi familia hay varios músicos. Mi papá tocaba la guitarra de pequeño y él nos transmitió la pasión por la música, el rock, el blues, el folklore. Luego mi mamá también cantaba de pequeña y fue la precursora de que yo comience a tomar clases de guitarra e iniciar formalmente un camino musical. Luego mi hermano mayor, es un gran músico que desde pequeño comenzó a transmitirme el amor por el arte. Mi sobrino también ha comenzado su camino musical y siento que entre todos nos hemos motivado>>
<<Al comenzar a conocer la guitarra y la música, descubrí pronto que la creación y la composición eran un llamado que no podía ignorar. Desde joven comencé a crear melodías, aprovechando que mi hermano me ensañaba a grabar con una computadora y una placa de sonido. Pero fue recién en mi estadía por Buenos Aires cuando me animé a componer mis propias canciones. Fue un proceso difícil, porque animarse a mostrar lo que uno siente es siempre complejo en un mundo que nos intenta estandarizar. Pero el llamado de la composición siempre fue más fuerte, y la influencia de amigos que también hacían música me terminó por dar el último empujón. Allí compuse 11 canciones de raíz folklórica que fueron parte de mi primer álbum “Colores Disonantes”. Lo grabé de forma casera, sin presupuesto, sin seguridad, sin experiencia, pero fue fundamental animarme, ya que la única forma de crear una obra artística es haciendo, animándose>>

<<Luego para mi segundo álbum, “Jacarandá”, pude ahorrar un dinero y tener una experiencia en un estudio de grabación profesional, con un ingeniero de grabación que me acompañó en todo el proceso. Este camino fue muy enriquecedor, ya que siempre en comunidad el trabajo crece. Siempre sentí la necesidad de hacer música y letra, de expresar con la voz cómo me sentía. Por ello la mayoría de mis canciones tienen letra y música, y siempre en cada álbum algunas canciones son instrumentales>>
<<Siempre quise expresar cuestiones comunes a la gente, como el amor, la infancia, la distancia, los viajes, el dolor, el sentido de existencia. Intenté siempre utilizar una prosa un poco abstracta, buscando que el oyente pueda imaginarse lo que quiera y terminar de completar la obra. Yo mismo grabo todos los instrumentos de cada canción y generalmente invito algún músico a participar de una canción>>
<<Cuando vine a Jacobacci, el paisaje de la estepa me atrapó cien por ciento. A partir de allí, toda mi obra se vio perfumada por el viento patagónico, la estepa interminable, los paisajes, el frío, el invierno. Y siento que aquí encontré mi verdadera esencia. Mi primer álbum compuesto y grabado en Jacobacci fue “La máquina de nubes grises”, con canciones escritas en el campo y llevadas al estudio. Aquí comencé a trabajar a distancia con un estudio de mezcla y mastering de Buenos Aires, que me aportó un gran salto de calidad en la terminación de mis canciones. Hasta el día de hoy sigo con el mismo sistema de trabajo y me gustaría continuar así, porque me siento muy cómodo: escribo, interpreto y grabo todas las canciones y todos los instrumentos, siempre con algún invitado en cada álbum y siempre luego trabajando con un ingeniero de mezcla y mastering para finalizar la obra>>
<<Mi estilo de trabajo con la música, es de la vieja escuela. Compongo canciones para álbum extendido de 7 a 10 canciones. Como se hacía antes. Me gusta que el álbum tenga un hilo conductor conceptual, y que pueda abordar temas existenciales, siempre buscando la abstracción para permitir que el oyente pueda volar. Siempre busco un sonido “vintage”, humano, frágil, que puede contener errores, pero que tenga alma. Me gusta pensar las canciones como collages de sonidos y letras, y muchas veces literalmente realizo collages de sampleos, sonidos o fragmentos de poesía>>

<<Mi máxima influencia es Lisandro Aristimuño, músico que me cambió la vida al escuchar su música. Pero me encantan todos los estilos, desde Atahualpa a Drexler, desde Zitarrosa a B. B. King, desde Deep Purple a Vox Dei, desde Susana Baca hasta Buena Vista Social Club, desde Anahí Mariluan hasta Edgardo Lanfré, y así sucesivamente. El amor por la música, por los libros, por los paisajes patagónicos, por el sentir de la estepa, por la poesía, por el sonido de los años ’70, todo eso me moviliza a crear, a no bajar los brazos, a soñar que todo esto tiene algún sentido>>
<<Por supuesto, desde que conocí a mi esposa y luego la llegada de mi hijo, toda mi obra se vio atravesada por el amor de mi familia. Ellos son mi máxima motivación diaria, y si existe alguna belleza en mis canciones, sin dudas es gracias a ellos>>
<<No me propongo buscar un “estilo patagónico”. Siento que, por vivir cada día en estos paisajes, ya voy a transmitir la paz de nuestra tierra. Por eso creo que mis canciones no tienen estilos demasiado definidos, sino que comparten una raíz de tierra y folklore, pueden ser aires de zamba, aires de chamamé, baladas, pero también pueden llegar hasta el rock o el pop>>
<<El próximo año 2027 voy a cumplir diez años ininterrumpidos enseñando música en la localidad. Es una pasión que también desarrollé desde pequeño, ya que a los 17 años comencé a trabajar como ayudante de profe de guitarra. Desarrollando un método propio para enseñar, basado en las enseñanzas de mis maestros y personas de influencia, en especial del maestro Gabriel Ríos>> continúa contándonos Pablo.
<<He trabajado por supuesto con clases de guitarra, que es mi instrumento principal. Pero también con clases de piano, coro, composición, entre otros. Mi principal objetivo es transmitir herramientas útiles para los estudiantes, pero lo más importante es transmitir un amor por el mundo de la música. Tengo alumnos desde muy pequeños hasta muy grandes, y estoy convencido de que lo más importante es transmitir un mensaje de amor por la música, porque algunos de esos alumnos tendrán la vocación de continuar con la música o con el instrumento, pero otros buscan un espacio para despejarse, emocionarse y aprender algo nuevo>>
<<Las cuestiones técnicas son muy importantes para ejercer un instrumento, pero creo que más importante es generar espacios cuidados de escucha y aprendizaje. He tenido la suerte de que muchas personas han confiado en mi trabajo, aún sin conocerme, y me gusta pensar que he transmitido al menos alguna cosita a cada uno de ellos. Los padres y las familias confían en los espacios de clases, y busco honrar este oficio. Nunca estudié música formalmente en un conservatorio, pero llevo más de 25 años estudiando la música minuciosamente de forma independiente. He tenido el privilegio de ser reconocido como Maestro de Arte Popular por el IUPA, lo cual me llena de orgullo porque implica que una universidad ha valorado y respaldado mi oficio>>
<<El IUPA llegó a Jacobacci, y a toda la provincia, hace 8 años a través del programa Escuela de Arte Popular y tuve el privilegio de ser convocado para audicionar en esta propuesta y quedar como uno de los profesores de guitarra de la provincia. A partir de ese momento, mis clases particulares pasaron a ser clases grupales de este curso del IUPA, y la metodología de las clases cambió un poco. Lo grupal y comunitario tomó más protagonismo y los ritmos folklóricos patagónicos se hicieron más presentes en mi metodología. Considero que los espacios de clases con alumnos son siempre de aprendizaje mutuo, es decir que yo enseño algunas cosas, pero permanentemente aprendo mucho de cada uno de ellos. Deseo ser siempre un mejor profe para poder ofrecer herramientas interesantes a grupos muy variados de alumnos, pero también para escuchar, valorar, dar oportunidades. A lo largo de mi carrera tuve la suerte de cruzarme con maestros muy buenos y generosos, y ahora me toca a mí poder ser una buena influencia para tantos jóvenes y adultos>>
<<El Curso de Guitarra Folklórica de la Escuela de Arte Popular del IUPA está abierto todos los años. Desde diciembre hasta marzo se abren las inscripciones y todos pueden sumarse a partir de los 9 años. El curso consta de 3 años de cursada y muchas lindas actividades. Todos los años recibo más de 30 alumnos>>
<<En cuanto a la producción, me encuentro en pleno proceso de grabación de mi más reciente álbum musical. Les puedo adelantar como primicia el nombre del disco: “La poesía de los orbes celestes” y estará formado por 5 canciones con letra y 3 canciones instrumentales. Este proyecto será presentado a comienzos de diciembre con un concierto donde tengo pensado invitar varios artistas de la comunidad>>
<<Impulsar y honrar el amor por la música es una misión que siento cada día. Y es mi mensaje también para los más jóvenes: no siempre es fácil, no siempre el sistema en que vivimos nos hace fácil la creación de música, pero siempre se puede. No hace falta grandes producciones, no hace falte grandes equipamientos, solo un instrumento, una voz, una poesía, una idea, y lo más importante, el deseo de honrar esa idea. La música nos permite viajar en el tiempo, en el espacio, trascender la historia, los países, los paisajes, y llegar… quién sabe a qué oídos, a qué almas>>
Podes encontrar sus creaciones en sus redes sociales: https://www.facebook.com/pablolaramusica
https://www.instagram.com/pablo.lara.musico
https://www.youtube.com/channel/UCqGzaC32AAIWd5Ue8sC8g1Q
En fin, podría hablar eternamente de esta pasión, pero creo que una buena forma de resumirlo es mencionar que hay algo mágico, superior, espiritual, que nos motiva a los artistas a crear, a pesar de las dificultades que se puedan presentar. Ese motor es una bendición y es algo que no podemos ignorar, y también es la fuerza que nos lleva a compartir esa pasión con otras personas.
