<<Mi nombre es Ángelo Lautaro Telmo Casiano y tengo 30 años. Nací en Neuquén, pero desde muy chico mantuve un vínculo muy cercano con Jacobacci, ya que mis abuelos y mi madre son de acá y durante mi infancia, viajábamos frecuentemente para visitarlos. Esos viajes hicieron que este lugar formara parte de mi vida desde muy temprano. Con el tiempo, mudado a Jacobacci completé mis estudios primarios en la Escuela N.º 134 y mis estudios secundarios en el ESRN N.º 6. A lo largo de mi infancia y juventud, el ámbito escolar siempre estuvo acompañado por un recorrido artístico y deportivo. Desde muy chico, en torno a los siete años, me incliné fuertemente por dos grandes pasiones que me han acompañado hasta el día de hoy: la danza y el fútbol. Comencé a bailar participando en diversos talleres municipales>> así comienza Ángelo a contarnos de su vida artística.
<<Al culminar la escuela secundaria a los 17 años, me encontré frente a la incertidumbre habitual sobre qué camino tomar. Decidí trasladarme a la ciudad de Neuquén para ingresar a la Escuela de Música. Mi acercamiento a la guitarra venía de la danza —que me impulsó a tocar algunas cosas— y de las enseñanzas de mi abuelo, con quien aprendí a ejecutar ritmos de malambo, milongas y zambas. Al ingresar a la institución me encontré con un nivel terciario exigente. Enfrentar tanto la teoría como la práctica instrumental junto a compañeros que ya traían una formación previa representó un reto inmenso. A pesar de esas dificultades, cursé allí durante cuatro años —completando el ciclo introductorio— y continué tres años más en la carrera del profesorado. En el tramo final de mi cursada me orienté hacia la percusión folclórica. Durante esa etapa también me desempeñé laboralmente para mantenerme. Con el tiempo comprendí que todo ese trayecto formativo me brindó aprendizajes fundamentales y relaciones humanas muy valiosas con docentes y compañeros.>>

<<A los 21 años, impulsado por el consejo de mi madre de buscar aquello que verdaderamente me apasionara, me mudé a General Roca para ingresar en la carrera de profesorado de danza. Allí me sumergí en distintas disciplinas como danza española, clásica, contemporánea y folclórica. A la par de la formación académica, me integré a diversos grupos y elencos, entre ellos el Ballet de la Fundación Cultural Patagonia. Tras rendir las últimas exigencias y obtener el título profesional, ejercí la actividad en la región hasta mi posterior retorno a Jacobacci.>>
<<La impronta de los docentes que me acompañaron en mi etapa formativa despertó en mí el deseo de transmitir el conocimiento de la misma manera. Actualmente, dicto un taller de danza folclórica y también clases en nivel primario. El espacio está concebido como un punto de encuentro y esparcimiento donde las personas acuden a compartir, distenderse de la rutina cotidiana y disfrutar del baile sin presiones formales de exámenes o compromisos de presentación. En el ámbito de la música, formo parte del proyecto folclórico Raigal junto a músicos locales con quienes compartimos la misma búsqueda artística.>>
<<El trabajo artístico independiente requiere esfuerzo y dedicación constante. A menudo la formación de un artista se consolida en espacios no institucionales: en ensayos, seminarios, clínicas o en la práctica individual en el propio hogar. A través de las competencias de danza, tuve la oportunidad de recorrer distintos escenarios del país, entre ellos Cosquín, Laborde, Baradero y diversas provincias>>
<<Mi objetivo principal a futuro es continuar con la formación de nuevos bailarines y músicos, transmitiendo los valores propios del folclore y generando espacios donde el arte pueda ser habitado. Asumo la tarea de poner en valor el trabajo del artista y demostrar que es posible construir una vida plena a través del desarrollo de la vocación artística. Las actividades de la academia y los talleres se encuentran abiertos a toda la comunidad, tanto para quienes se inician desde cero como para aquellos con trayectoria previa, con el fin de seguir difundiendo nuestra cultura folclórica>>

