Equinoccio de otoño

El equinoccio (del latín aequinoctium, “noche igual”) ocurre cuando el Sol se posiciona exactamente sobre el ecuador terrestre. En este instante, el eje de la Tierra no está inclinado ni hacia el Sol ni alejándose de él.

El día y la noche tienen prácticamente la misma duración en todo el planeta. En el hemisferio sur, damos la bienvenida al otoño, mientras que en el norte reciben la primavera. A partir de ahora, en nuestro hemisferio, el Sol comenzará a “bajar” hacia el horizonte y los días se harán cada vez más cortos hasta el solsticio de invierno en junio.

Desde una perspectiva simbólica y ancestral, aunque el calendario gregoriano dice que el año empieza en enero, muchas culturas ven el equinoccio como el verdadero inicio:

Año Nuevo Astrológico: El equinoccio de marzo coincide con la entrada del Sol en Aries, el primer signo del zodíaco. Se considera un momento de “siembra” de intenciones y energía vital.

Ciclos Naturales: Para muchas cosmovisiones, el otoño no es “muerte”, sino el inicio de una preparación. Es el momento de cosechar lo que se trabajó en verano y preparar la tierra (y la mente) para la introspección del invierno.

Perspectiva Andina: Aunque el Inti Raymi (Año Nuevo Andino) es en junio, el equinoccio de marzo marca el Pawkar Raymi o fiesta del florecimiento y la cosecha de los primeros frutos, cerrando un ciclo de crecimiento.

Es un momento ideal para el equilibrio. Así como la Tierra encuentra un punto medio de luz y sombra, nosotros podemos:

Hacer un balance acerca de ¿Qué “frutos” cosechaste en lo que va del año real? Soltar hábitos o situaciones, igual que los árboles sueltan sus hojas para ahorrar energía. Reflexionar: Preparar el espacio interno para los meses de frío y calma que vienen.

Dato curioso: Aunque solemos decir que el equinoccio es el 21 de marzo, astronómicamente puede variar entre el 19 y el 21 dependiendo del año. ¡Este 2026 comenzó el 20/3.

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