La reciente edición del festival no solo batió récords de asistencia, sino que reafirmó su identidad como el espacio máximo de expresión cultural y hospitalidad de la región. Con una mirada puesta en el futuro y el sueño de la jerarquización nacional, el intendente José Mellado repasa la historia, los desafíos y los logros de una fiesta que nació en la época del Plan Nacional de Alfabetización y hoy es orgullo local.
La Fiesta del Michay en Ingeniero Jacobacci no es simplemente un evento en el calendario; es un relato vivo que entrelaza la historia de una comunidad con la memoria afectiva de sus habitantes. Según relata el intendente (hijo de la precursora de esta fiesta Nilda Mazzuca) el origen de esta celebración se remonta a los años 1984 y 1985, vinculada estrechamente al Plan Nacional de Alfabetización. Su madre, coordinadora regional del plan en aquel entonces, junto a un grupo de alfabetizadoras y alumnas, gestaron la idea de una fiesta que pusiera en valor a los hacedores culturales: artesanos, músicos y bailarines. El nombre surgió del michay, el arbusto característico de la zona . <<Todos recordamos cuando íbamos a la laguna, hacíamos un alto en el campo de Chucker donde había unas plantas grandes de Michay, la mayoría parábamos ahí a comer Michay.>>
Para la gestión actual, la fiesta tuvo un matiz profundamente personal. Mellado recuerda con especial afecto su primera edición como intendente, organizada apenas dos meses después de asumir. Sin embargo, esta última entrega 2026 se destacó por un “condimento especial”: la apertura del viernes, a cargo de “Newenes”, fue un tributo directo a la visión de su madre, utilizando su libro y videos históricos como base. La participación de su hija en la coreografía y de su sobrina en el diseño de vestuarios tratados con michay cerró un círculo de identidad familiar y comunitaria.

En términos de convocatoria, esta edición superó todas las expectativas, convirtiéndose en un hito histórico para la localidad. Se registró un número sin precedentes de 135 puestos , entre artesanos, emprendedores locales, vendedores ambulantes y carritos de comida. “En ninguna de las fiestas anteriores se había llegado a ese número”, destacó el mandatario, subrayando que todos los sectores pudieron vender y trabajar una capacidad completa en el gimnasio municipal durante las tres noches.
Este éxito se atribuye a una planificación estratégica que comienza en noviembre, buscando fechas que no coincidan con otros festivales regionales para no dividir al público. Además, el apoyo de los comerciantes locales fue fundamental, sumándose con aportes para garantizar la calidad del evento.
La organización del festival buscó responder a las demandas de toda la comunidad: Juventud: La noche del viernes se orienta a los más jóvenes con artistas como Matz Carra, Alan de la Calle y la banda local Refugiados. Familia: El sábado se centró en el folclore y la danza, fortaleciendo el carácter tradicional del evento. Fe: La “Noche Cristiana” se mantendrá como un pilar del festival, organizada por el Consejo Pastoral según lo establece la ordenanza vigente.
Respecto a la contratación de figuras de renombre nacional, Mellado fue sincero sobre las limitaciones económicas actuales. Artistas de gran demanda como Eugenia Quevedo (por ejemplo) por el momento resultan “inalcanzables” debido a los altos costos de contratación que no llegan a cubrirse con la recaudación de entradas.
Uno de los grandes anhelos para Jacobacci es la declaración de la Fiesta del Michay como Fiesta Nacional. El intendente explicó que, para lograr esta distinción, es requisito vincular el evento a una actividad productiva de la región. Existe un antecedente impulsado por la exdiputada Lorena Matzen para denominarla “Fiesta del Michay y la Diatomita”, uniendo el fruto local con la producción minera. Aunque el proyecto quedó trunco, la ambición de jerarquizar el festival sigue firme.

Más allá de las cifras, lo que el intendente rescata es el clima de hospitalidad y la revalorización de lo local. Una política clave de su gestión ha sido destinar parte de lo recaudado en la primera noche para reconocer económicamente a los artistas locales. “Es reconocer lo que tenemos y agradecer… que siempre están presentes”, afirmó Mellado, destacando que el mayor logro es que todos los jacobaccinos se sientan parte de lo que son y de lo que hacen.
Este año la Fiesta del Michay se despidió con un balance positivo, dejando en claro que Jacobacci no solo sabe recibir a sus visitantes con los brazos abiertos, sino que guarda con recelo y orgullo las raíces que la hacen única.
Imágenes cedidas por el Sr. José Mellado.
