Las colcas no son solo ruinas.

Hace cientos de años, los incas ya sabían algo que a veces hoy olvidamos: cómo vivir en armonía con la naturaleza.

Las colcas eran pequeños almacenes de piedra que construían en las alturas para guardar alimentos. A simple vista parecen estructuras simples, pero detrás hay una lógica impresionante. Usaban el frío natural del clima andino para conservar la comida, sin electricidad, sin máquinas, sin nada moderno.

La edificación de éstas era bastante elaborada, ya que las Colcas debían contar con un buen sistema de ventilación, además de un sistema de drenaje óptimo. Cada pueblo Inca tenía sus Colcas propias, las cuales estaban en zonas estratégicamente ubicadas, para obtener la mayor circulación de aire posible, para así poder conservar los alimentos frescos.

El aire frío entraba por la parte de abajo, la humedad salía por arriba, y así los productos se mantenían secos y frescos. Guardaban papas, maíz, quinua… alimentos que podían durar meses, incluso años.

Esto no era solo para ellos. Lo hacían pensando en su comunidad, en los tiempos difíciles, en que nadie pasara hambre.

Tipos de Colcas

Existían dos tipos: De forma rectangular y de forma circular, las circulares podían medir de 2 a 6 metros, tenían solo una puerta construida en dirección a las montañas, y las rectangulares de 3 a 10 metros, con dos puertas en la mayoría de los casos, algunas presentaban divisiones.

Las puertas en estas edificaciones, eran bastante pequeñas en comparación con el tamaño de las puertas de otras estructuras, estas siempre eran construidas en grupos de 4 como mínimo, pudiendo llegar a medio millar de Colcas.

La forma y el tamaño de los almacenes, estaban estrechamente relacionadas con el producto que iban a contener, los tubérculos eran almacenados en Colcas rectangulares, mientras que el maíz siempre se almacenaba el Colcas circulares.

A veces creemos que el progreso solo viene con lo nuevo, pero mirar lo que hicieron nuestros antepasados también es una forma de avanzar.

Ellos ya hablaban de sostenibilidad, sin usar esa palabra. Ya entendían el clima, el entorno y la importancia de cuidar los recursos.

Y tal vez hoy, en medio de tanta tecnología, valga la pena volver a mirar hacia atrás y aprender un poco más de esa sabiduría antigua que todavía tiene mucho que enseñarnos.

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