de Jacobacci al Caribe mexicano, Cielo Bustillo

Cielo es oriunda de nuestro pueblo, otra artista que nos cuenta de su carrera y su vida.

<<La gente de mi época sabe perfectamente que siempre andaba bailando. Desde muy chica me fascinó la parte artística, el espectáculo, el vestuario, e inventar y crear coreografías. Me la pasaba mirando videoclips de Britney Spears y sus bailarinas, imaginando que algún día yo también estaría arriba de un escenario haciendo un montaje. La verdad es que nunca me proyecté haciendo otra cosa. Creo que un poco se lleva en la sangre y en los genes, porque vengo de padres artistas.>>

<<Al terminar el colegio en 2006, llegó el momento de partir. A principios de 2007 fui a General Roca. La idea original era estudiar danza contemporánea en Neuquén, pero mi mamá descubrió la Tecnicatura en Danza y Coreografía en Roca, que encajaba justo con lo que yo buscaba: la producción. Allí compartí la carrera con Matías, mi gran amigo de toda la vida, formamos un grupo coreográfico y empezamos a bailar en eventos, cumpleaños y casamientos. También empecé a dar mis primeras clases de ritmos para adultos, jazz para niños y adolescentes, y pop urbano. Disfrutaba muchísimo de todo el proceso, pero mi momento favorito del año siempre era el festival de fin de año, el montaje y la producción>>

<<Llegó un punto en el que sentía la necesidad de seguir creciendo, de conocer otras perspectivas y lugares. Me mudé a La Plata porque allá vivía una amiga del pueblo. Fue una etapa de un crecimiento increíble; es una ciudad con una movida cultural y de danza enorme.  Allí cursé por completo un posgrado en Análisis Coreográfico, pasé por la carrera de Expresión Corporal y estudié en la Escuela de Danzas Clásicas. En La Plata fundé mi primera compañía de danza independiente, “De improviso Danza”. Presentamos varias obras hechas con puro corazón y pulmón, financiadas por nosotros mismos. Fue una época de mucha felicidad donde incluso viajamos en algunas ocasiones a Buenos Aires para presentar fragmentos en distintos centros culturales.  Sin embargo, sostenerse económicamente de la danza empezó a volverse muy difícil. Corría el año 2013 y yo daba muchísimas clases en diferentes lugares. En el medio, una amiga me convenció de hacer una certificación como instructora de Pilates en Buenos Aires. Aunque al principio pensé que nunca trabajaría de eso, terminó siendo una gran salida laboral que me abrió muchas puertas. Pero el ritmo era desgastante: daba clases de danza, pilates, flexibilidad, ensayaba con la compañía… sentí que me faltaba algo y siempre había tenido el deseo de vivir una experiencia en el exterior. >>

<<En 2019 decidí armar las valijas. Busqué en la computadora un lugar en el mundo donde pudiera viajar sin visa y quedarme un buen tiempo, y la respuesta fue México, que te permitía ingresar seis meses como turista. Así llegué a Playa del Carmen. Dejé todo y me lancé a ver qué pasaba.  Al principio conseguí trabajo dando clases, pero en esa primera etapa de seis meses no me terminé de encontrar y decidí volver a La Plata. Estando allá, estalló el COVID. En medio de toda esa incertidumbre, mi exjefa de México me llamó porque le gustaba mucho mi forma de trabajar y me dijo: “Volvé, que acá hay trabajo y te necesito”. Así que a principios de 2021 regresé a Playa del Carmen, y ya no me fui más.  Hoy en día estoy cien por ciento dedicada al Pilates. El estudio ahora es mío, armamos una comunidad hermosa con la gente y me encantan las clases. Este lugar es multicultural; hay personas de todo el mundo y una comunidad enorme de argentinos. En esta aventura me acompaña mi pareja, que también es de Argentina y se sumó conmigo al proyecto.>>

<<Aunque mi sustento hoy pasa por el entrenamiento, la danza sigue siendo mi gran amor, mi pasión y mi motor, por lo que siempre me hago un espacio para ella. Hace dos años logré presentar una obra acá en Playa del Carmen con “De improviso”, junto a un elenco internacional: una bailarina italiana, una española y tres argentinos. Creamos una obra hermosa basada en música argentina —mucho tango, folclore y rock nacional— que se llamó Poetas y la presentamos en el auditorio de la Municipalidad. >>

<<Actualmente sigo haciendo intervenciones pequeñas, videodanzas y producciones cuando el trabajo me lo permite.  De hecho, la danza se filtra en mi día a día: doy clases de Ballet Barre (que fusiona danza, pilates y fitness) y mis clases de Pilates son súper coreografiadas porque llevo esa esencia en mí. Además, encontré otra pasión en la fotografía de escena, retratando a bailarines y artistas de circo. Son cables a tierra que no hago por dinero, sino por puro amor al arte. >>

<<Si tengo que ser honesta, lo único que me cuesta sufrir es el calor de acá; ¡son los 365 días del año! Cada vez que veo videos o fotos de allá, especialmente del pueblo, me agarra una nostalgia tremenda. Extraño la gente, la comida y el clima frío.  A veces la distancia y el largo viaje que implica llegar hasta Jacobacci hacen que volver se complique con la rutina del día a día, pero pasan los años y siempre me digo: “Tengo que volver”. Mi corazón sigue allá, y la idea de regresar en algún momento siempre está latente. Mientras tanto, sigo disfrutando de esta oportunidad de conocer, moverme en lugares nuevos y experimentar, agradecida por el camino recorrido y por seguir llevando mis raíces a donde sea que vaya.>>

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