<<No soy nativo de Jacobacci, vine de muy chiquito. Bueno, chiquito fui siempre, me refiero a chiquito de edad. Nací en Chubut y vine para ir a la escuela. Vivía cerca de los Contreras, que son parientes míos del Paraje El Blanco, en Chubut. Mi papá era Andrade, mi mamá era Contreras. Como los parientes de mi papá estaban acá, los Andrade, mi abuela y mis tías, me dejaron algunos meses para ir a la escuela durante los primeros años. Un año nomás estuvieron ellos, mi viejo y mi vieja, acá. Después siempre me dejaban con alguien; Éramos tantos parientes que estuve con un tío y luego estuve muchos años con la familia Mardones, con quienes medio me crie.>> Así comienza a contarnos Aldo su historia.
<<Vine a la primaria hasta tercero o cuarto grado a la mañana y después mi viejo me iba a llevar para el campo. Mi tía, la Sra. de Mardones, le dijo: “Pero déjalo que termine la primaria por lo menos, aunque sea que vaya a adultos a la noche”. Mi viejo le dijo: “Pero va a tener que trabajar”. No había problema; Yo trabajaba en changas y hacía mandados. Estuve con Soratti antes de empezar a trabajar en la escuela, y también con León cuando se cambió de verdulería allá en el 67 o 68. Yo iba a la escuela nocturna y trabajaba durante el día.>>

Aldito y Lito Abi Saad
<<Coincide que Noni fue mi maestra en adultos, en quinto y sexto grado, así que ya me conocía. Le preguntó a una prima mía si ese alumno que había terminado el año pasado estaba aquí o si se lo había llevado el papá para el campo. Le dijeron que estaba acá con los Mardones, trabajando y haciendo changas. Ella le dijo: “Decile que venga mañana”. Me mandó a decir que fuera a hablar con ella en horario de la escuela de adultos, que en ese tiempo entraban de 7 a 9 de la noche. Fui al otro día, un 20 o 21 de mayo. Me dijo que me había mandado a buscar porque necesitaba un peón de patio, un portero, un chico para hacer mandados, porque se iba a implementar la jornada completa y a ampliar la escuela. Lo que era el comedor lo iban a hacer aulas porque había mucha matrícula. Las escuelas viejas eran aulas también. La escuela de ladrillo vieja no estaba unida a la 17 por el pasillo, estaba separada, pero eran como siete u ocho aulas ahí. Me dijo que fuera al otro día a las 8. El 29 de mayo de 1970 a las 8 de la mañana fui por primera vez a trabajar a la escuela. Era un puesto provisorio porque me pagaba la cooperadora. Me pagó la cooperadora dos años. Era muy provisorio, pero me terminé quedando 49 años. En total sumé 49 años de servicio; entré en el 70 y me jubilé en el 2019. No me daba la edad para jubilarme antes porque había comenzado muy joven.>>
<<A los 16 años empecé a trabajar en la Escuela Nº 17. Estaba Matilde Miranda en la de Adultos y Betty Mondillo en la 17. Yo entré en el año 1970. La primera escuela fue esa, que venía funcionando desde el paraje Quetrequile, donde se fundó el pueblo, primeramente. En 1916 pasa para acá cuando llegan las vías y la línea del tren.>>
<<En esa época el trabajo era mucho mayor porque había menos recursos humanos, menos personal de servicio y más cosas por hacer. La calefacción era todo a leña y la cocina para preparar las comidas también era a leña. Era todo más trabajo. Soy un agradecido de Dios porque me mandaron a buscar para trabajar. >>
<<Cuando entré, Noni me dijo que cualquier cosita le preguntara a Betty, que ella me iba a dirigir porque era la portera. A la mañana iba a las 7 a preparar las estufas a leña. Después empezó el comedor escolar y los chicos comían en la galería. Había una disciplina tremenda con Noni, muchos chicos, pero mucha disciplina. A las 10 o 11 de la mañana empezaba a poner las mesas plegables esas de madera viejas que estaban apiladas. Ponía 22 mesas a las 10 de la mañana, ¡un laburo! Y a la una había que sacar todo de nuevo para que entrara el turno tarde. Un laburo que ni te cuento, y lo hacíamos entre dos personas nomás.>>
<<En el 1972 pasé una planta permanente. Noni siempre mandaba de vez en cuando una notita diciendo que necesitaba un personal más y que tenía una persona trabajando pagada por la cooperadora. En ese tiempo toda la documentación se mandaba por carta a Viedma. De repente llegó una resolución donde se había creado una vacante y había salido adjudicado. Me preguntó: “Bueno, Aldito, ¿pensás seguir trabajando aquí en la escuela?”. Le dije: “Sí, señora”. Me dijo: “¿Pero piensas cumplir como hasta ahora?”. Le respondí: “Sí, señora, ¡cómo no!, ¿cómo le voy a fallar?”. Me hizo otras preguntitas más y me dijo: “Bueno, mirá, llegó esta resolución, firmá acá”. Decía que habiendo recaído en el señor Aldo Andrade, desde el 7 de agosto del año 1972 pasaba a planta. Firmé la nota del telegrama, una copia quedó en la escuela y la otra la mandaron. Y ahí me quedé.>>

<<Con la Gallega Mingot pasamos a planta juntos, el mismo día. La Gallega venía trabajando de antes por la cooperadora, estuvo cinco años por la cooperadora porque entró en el 65 y yo en el 70, pero pasamos a planta juntos.>>
<<Fui el portero de tres generaciones completas! Te saco un ejemplo: fui portero de Carlos Gudiño, de los hijos y de los nietos. El otro día me junté con los chicos egresados de la promoción de Leopoldo Campos que me llamaron. A esa promoción la acompañé al viaje de egreso de séptimo y de 5to. también. Fui a varios viajes de Egresados de séptimo de la Escuela 17, y del secundario una sola vez. Si ahora me cruzo con gente por la calle o me escriben, como el otro día que me escribió Fabián Serra, me doy cuenta de todos los que pasaron por ahí.>>
<<Tengo una anécdota de un día que fuimos con el vago a sacar la biblioteca porque teníamos que empezar a sacar los libros para limpiarla y cambiarla de lugar, ya que nos habíamos pedido que la sacáramos. Fuimos un día sábado. El salón era larguísimo. El vago me dijo que me ayudaba sin problema. Empezamos a bajar la cantidad de libros y los llevamos a las mesas del comedor. La biblioteca ya estaba vacía. Ya estaba trabajando Manzana en la escuela, pero el no fue a ayudar ese sábado. Le dije al vago que tuviera cuidado porque se nos podía venir para adelante, ya que era alta y larga. Intentamos moverla. Yo me puse del lado de la punta, cerca de la puerta, y él al medio. La empezamos a correr despacito, pero no la aguantamos más y se nos corrió entera para la pared. El vago se resbaló y le cayó la biblioteca. A mí se me quebró una madera, me pegó un azote en la cabeza, me hizo girar y me empujó boca abajo. Quedamos los dos aplastados con la biblioteca. Yo lo veía a él atrapado. Le pregunté si estaba bien o si se había quebrado, y me dijo que parecía que no. Yo no sé cómo salí; Estaba más gordito, pero salí por un cuadrito del mueble con las rodillas hecho papa. Le dije que se quedara ahí y aguantara un poquito mientras yo pasaba por los cuadros. Empecé a tirar el mueble para allá despacito y él lo empujó con los pies hasta que se liberó de la caja del cuerpo y también salió por un cuadro. Yo pensaba que se había quebrado por semejante peso, pero por suerte salimos de esa desgracia con suerte.>>
<<Noni era con todos iguales: con los alumnos, con las maestras y con los porteros. Antes el Día del Empleado Público era el 24 de octubre, y recién con el tiempo se creó el Día del Portero un 11 de agosto. A mí siempre me ponían a hacer el asado, compartí mucho con mis compañeros y todo el personal que pasó por ahí.>>
Muchos jacobacinos que han (hemos) pasado por la Escuela Primaria Nº 17 no conciben esa escuela sin la figura de Aldito, gracias!!!!!!



