Día Nacional del Libro

En nuestro país se celebra desde 1941 para destacar el valor de la lectura y la industria editorial. La fecha fue elegida porque el 15 de junio de 1908 el Consejo Nacional de Mujeres entregó los premios de un concurso literario, instaurando el festejo que luego el presidente Marcelo T. de Alvear oficializaría en 1924.

El decreto presidencial alegaba: “Es del mayor valor educativo consagrar un día especial del año a la recordación del libro como registro imperecedero del pensamiento y de la vida de los individuos y las sociedades, y como vínculo indestructible de las generaciones humanas de todas las razas, lenguas, creencias, etc.”.

Luego, en 1941, a partir de una resolución del Ministerio de Educación, se cambió la denominación por “Día del Libro”, la cual continúa hasta hoy. En junio además se celebra del Día del Escritor y la Escritora, en homenaje al primer presidente de la Sociedad Argentina de Escritores, Leopoldo Lugones, que nació el 13 de este mes de 1874. Convergen así, en junio, dos grandes celebraciones para las letras nacionales.

Desde los primeros soportes en piedra, las tablas de arcilla encontradas en Mesopotamia durante el siglo III a. C., pasando luego por el papiro, el pergamino, hasta el papel y las pantallas digitales, se sabe que la escritura fue y es una de las tecnologías que revolucionó la Humanidad, ya que fue de las primeras en posibilitar la producción y circulación de ideas, a través de los siglos y las diversas regiones. Y esa escritura logró encontrar distintos espacios para albergar todo el conocimiento que materializa y transmite desde épocas antiquísimas hasta hoy.

El libro en papel, por su parte, continúa siendo uno de los objetos culturales más importantes, actual y vigente, que no ha sido vencido ni por el e-book ni la inteligencia artificial. Ya lo decía el escritor Umberto Eco en el libro que escribió en diálogo con el dramaturgo y guionista Jean-Claude Carrière, Nadie acabará con los libros: “El libro es como la cuchara, el martillo, la rueda, las tijeras. Una vez se han inventado, no se puede hacer nada mejor. El libro ha superado la prueba del tiempo… Quizá evolucionen sus componentes, quizá sus páginas dejen de ser de papel, pero seguirá siendo lo que es”.

El libro, tal vez, sea el objeto más importante que ha inventado la cultura humana.

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