Así comienza la biografía en su sitio web: ADVERTENCIA!!!! Escuchar cantar a Bobby McFerrin puede ser perjudicial para sus preconcepciones. Tenga en cuenta que, si decide someterse a la alquimia vocal de este hombre, todo lo que creía saber sobre las posibilidades de la voz humana se verá cuestionado, descartado y reorganizado. Quienes se resistan a rendirse a una música tan constantemente inventiva podrían preguntarse por qué se tardó tanto en descubrir algo tan absolutamente asombroso e inclasificable. Los efectos secundarios pueden incluir una alegría absoluta e inigualable, una nueva perspectiva sobre la creatividad, un rechazo permanente a lo predecible y un impulso repentino e irreversible de llevar una vida más espontánea.
Con un registro de cuatro octavas y una paleta musical asombrosa, Bobby se inspira en obras de Bach, Charles Ives o James Brown; en Charlie Parker y Jaco Pastorius, y especialmente en las innovaciones de su colaborador de toda la vida, Chick Corea; y en prácticamente todos los sonidos que ha escuchado o imaginado, aportando siempre un multiverso de influencias a sus creaciones musicales. Pero a pesar de todo lo que ha logrado, Bobby siempre afirma que, por encima de todo, su objetivo es brindar alegría.
Bobby recuerda el día que decidió ser cantante: el 11 de julio de 1977. Tenía 27 años y un sueño, una visión. Se imaginaba solo en el escenario: un hombre y un micrófono, improvisando solo con su voz. No tenía ni idea de cómo lo lograría. Así que consiguió un concierto en un piano bar para experimentar como pianista cantante. Y poco a poco, empezó a encontrar su camino… como con su primera versión en solitario de «Opportunity» de Joan Armatrading.

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Jugando en el estudio con su productora Linda Goldstein y el ingeniero Chris Tergesen, Bobby empezó a improvisar al piano la frase “Don’t Worry, Be Happy” (No te preocupes, sé feliz), y en cuestión de horas… ¡su canción estaba grabada! Se convirtió en el tema de apertura de su cuarto álbum, “Simple Pleasures”, completamente a capela. Millones de personas se enamoraron perdidamente de la melodía, que llegó a lo más alto de las listas de éxitos de todo el mundo.
Nuestra primera noche tocando juntos, en dúo… subimos al escenario… Chick tocó un par de notas sueltas y descoordinadas en el piano… y allá fuimos, sin mirar atrás. Era una maravilla musical, mi fiel compañero de juegos, que me impulsaba, llevándome a lugares a los que nunca habría llegado solo. Nos entendíamos… totalmente… al 100%. Lo amo. Lo extrañaré… una verdadera maravilla musical. (Bobby McFerrin)

Continúa hasta el día de hoy con sus aventuras siempre sorprendentes… un artista puro que sigue el llamado de su imaginación para brindar innumerables momentos de alegría a millones de personas en todo el mundo.
